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martes, 10 de septiembre de 2013

Clinica CITA Dosrius. El nuevo blog de CITA

Ya puedes visitar el nuevo blog de CITA http://clinicascitadosrius.wordpress.com/. Aquí puedes informarte sobre actualidad de Clínicas CITA en nuestro emplazamiento de Dosrius.

Y también estamos donde siempre. Visita la web de clinicas cita

Clinicas CITA Dosrius
Clinicas CITA en Dosrius. Footing

Por supuesto, puedes seguirnos en nuestra web de siempre. Toda la información sobre CITA, nuestras novedades y nuestro blog en www.clinicascita.com


martes, 13 de agosto de 2013

Dejar el alcohol, Clínicas CITA Dosrius

La siguiente entrada trata sobre el consumo de alcohol en edades tempranas y cómo esta conducta puede desarrollar una adicción. 

En Clínicas CITA se llevan a cabo métodos efectivos para superar dicha adicción en adolescentes y adultos.

Los jóvenes comienzan a beber alcohol, de media, a los 13,7 años, y casi la mitad de los padres lo desconocen, aunque la mayoría de los progenitores que saben que sus hijos consumen, les permiten hacerlo. Así se desprende del estudio Juventud y Alcohol elaborado por la Fundación Pfizer a partir de un total de 1.675 entrevistas realizadas a jóvenes españoles de entre 12 y 18 años, a padres y madres, y a profesores de ESO y Bachillerato.
La media de edad a la que se inician ahora los jóvenes en el consumo de alcohol es de 13,7 años, mientras que los padres creen que sus hijos comienzan a hacerlo a los 15 años.
En la mayoría de los casos, los menores empiezan a beber con los amigos (así lo reconoce el 56,1% de los entrevistados) y lo hacen en gran parte por “probar”(37,1%).
Uno de cada diez jóvenes de entre 12 y 18 años consume alcohol cada semana y, poco más de un tercio, al menos una vez al mes, en tanto que las tasas se elevan entre los jóvenes desde 16 y 18 años hasta un 22,8% y 61,7%, respectivamente.
El 44% de lo padres de los adolescentes que consumen alcohol desconocen esta costumbre de sus hijos.
El 17,7% de los chicos dice haberse emborrachado durante el último año, porcentaje que asciende a casi un 50% entre los jóvenes de 16 a 18 años, mientras que los padres lo creen así sólo en un 5,2%.
La mayoría de los padres de jóvenes consumidores permite tomar alcohol a sus hijos, en concreto, el 55,4% de los adolescentes asegura que es la madre la que les deja hacerlo, y el 52,4% indica que es el padre.
En cuanto a las bebidas alcohólicas que consumen con más frecuencia el fin de semana, el 55,2% de los jóvenes opta por licores de alta graduación, mientras que sus padres creen que es así en el 36,8% y, en general refieren unas tasas inferiores a las declaradas por sus hijos.
El 24,1% de los padres piensa que sus hijos no compran alcohol, pero sólo el 12,7% de los jóvenes dice no hacerlo, mientras que el 39,4% responde que lo adquiere en grandes o medianas superficies, el 19,9% en bares y el 11,3% en tiendas de “chinos”.
Los jóvenes suelen beber en calles, plazas o parques, así lo afirma el 41,5% de los entrevistados, y el 33,1% en una casa, bien propia o ajena.
El 18,9 % de los jóvenes dice haber ido de “botellón” al menos una vez al mes; el 32, 3%, al menos una vez cada seis meses, y el 37,2%, al menos una vez al año. Entre los que superan los quince años, las tasas se elevan al 35%, 55% y 63%, respectivamente.
Cuando va de “botellón”, el 45,3% se emborracha con mucha o alguna frecuencia (un 54% entre los mayores de 15 años).
Según el estudio, sólo uno de cada cuatro jóvenes que consumen alcohol querría dejar de beber o, al menos, reducir su consumo, a pesar de que la mayoría de ellos afirma estar suficientemente informados sobre sus efectos y los problemas que causa.
La mayoría de los jóvenes (54-60%) dice no hablar nunca o casi nunca con sus padres sobre el consumo de alcohol, algo que se produce en mayor medida entre los jóvenes de 12 a 15 años, que entre los que superan esa edad.
(Fuente: 20 minutos)


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lunes, 12 de agosto de 2013

Tratamientos de desintoxicación en Clínicas CITA

La siguiente entrada cuenta la experiencia de una paciente que, habiendo superado sus adicciones en Clínicas CITA, siente que empieza su nueva vida.

Hola a todos.
Me gustaría compartir con vosotros algunas impresiones y sensaciones que he tenido en estas jornadas de veteranos del mes de mayo que acabamos de celebrar.
En primer lugar, dar las gracias a CITA por la manera en la que nos ha recibido, por volcarse con nosotros, por su esfuerzo en la coordinación a pesar de tener que atender a tanta gente, tanto pacientes como ex-pacientes. Yo me he sentido muy a gusto, atendida, y generosamente gratificada. Quiero adelantarme a aquellos que puedan ver en este agradecimiento algún tipo de peloteo o hipocresía por mi parte. Siempre he intentado no confundir lo cortés con lo valiente, y, aunque con CITA pueda haber tenido mis diferencias o me pueda haber dolido alguna que otra política adoptada, no dejo de reconocer y AGRADECER el esfuerzo de sus profesionales, que me han   ayudado, es más,  me siguen ayudando a sostenerme en mi tratamiento y mi recuperación.
Dicho esto, comentar que ha sido muy interesante compartir este tiempo con otros ex pacientes, algunos mucho más veteranos, otros que han salido recientemente, y conocer y ver cómo todos, a pesar del tiempo y las diferentes circunstancias, seguimos agarrándonos a esas herramientas y esa filosofía de pensamiento que nos va manteniendo. Como dijo Mía, llegar a la abstinencia es relativamente fácil, mantenerse en ella es lo realmente complicado. Y en eso creo que coincidimos todos los que allí estábamos, tanto los que hacía ocho años que habían dejado CITA, como los que hacía apenas unos meses. Fue reparador volver a darse un respiro para el cuerpo y la mente, volver a conectar con uno mismo, parar y reflexionar, verse en un antes y un después, y no olvidar la humildad que es necesaria para salir adelante. A todos con los que he compartido esta jornada: los conocidos (Laia, Carlos Castillo, Nacho, Edu, a quien me ha emocionado volver a ver y recordar mil y un momentos…), los que he tenido el placer de conocer, los terapeutas, Pepi !!!!!, las cocineras (siempre con una sonrisa y el máximo cariño ), gracias por todo! A los que no habéis podido venir, os animo a que no faltéis en las siguientes. Es también una gran terapia empaparse de nuevo de todo aquello que nos ha ayudado a salir adelante. Yo miraba las montañas, los caballos, el patio, mi antigua habitación, el camino del Santo, y pensaba: AQUÍ EMPECÉ EL CAMBIO MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA.




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sábado, 10 de agosto de 2013

La adicción al alcohol, tratamientos efectivos en Clínicas CITA

La siguiente entrada trata sobre la legislación francesa respecto a la conducción y el consumo de alcohol. El consumo excesivo de alcohol puede desarrollar una adicción. Este tipo de adicciones, entre otras, tienen un tratamiento efectivo posible en clínicas CITA.



Los automovilistas franceses tienen una nueva obligación legal desde este mes: llevar un alcoholímetro en el coche si no quieren ser sancionados con una multa de 11 euros y con la pérdida de un punto del carné de conducir.
La medida, aprobada y anunciada por el anterior gobierno conservador en 2011, ha entrado en vigor con el refrendo del actual ejecutivo. Y es que el consumo de bebidas alcohólicas es el causante de un 30,8% de los accidentes mortales en Francia, un porcentaje muy superior al 17% de Gran Bretaña o al 10% de Alemania, mientras que el consumo de alcohol por habitante en los tres países viene a ser casi idéntico.
Sin embargo, el periodo de aplicación de la nueva ley dura hasta el 1 de noviembre y, durante ese tiempo, los agentes de tráfico que le paren tan sólo podrán recordarle la obligatoriedad de llevar dicho test en el coche, el autobús, el camión o la moto de más de 50 cc.
Hace ya seis meses que las discotecas y locales nocturnos de Francia disponen de alcoholímetros químicos o electrónicos que los clientes pueden solicitar para conocer su estado de ingesta. Con ello se busca prevenir los accidentes de tráfico en el camino de vuelta a casa. Y en el futuro, el gobierno prevé imponer el alcoholímetro de serie en todos los vehículos de nueva fabricación, que impedirá el arranque del coche en el caso de que el conductor dé positivo.
En Francia, donde el máximo autorizado es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado –el mismo que en España–, 3.970 personas perdieron la vida en 2011 en accidentes de circulación. La mitad de ellos sucedieron durante el fin de semana, con mayoría de víctimas jóvenes de edades comprendidas entre 15 y 24 años.
La exigencia de llevar un alcoholímetro se suma a la instalación reciente de 400 radares que no pueden ser detectados por los GPS y cuya presencia en las carreteras no está anunciada por ninguna señalización de tráfico. Con estas medidas, el estado francés pretende reducir a la mitad la cifra de accidentes mortales en carretera en diez años.


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viernes, 9 de agosto de 2013

El origen de las adicciones y su tratamiento en clínicas CITA

La siguiente entrada trata sobre el hallazgo del lugar del cerebro donde se almacena la información que nos hace ser más o menos vulnerables a las adicciones.

Neurocientíficos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU) han identificado la ubicación exacta en el cerebro del lugar donde se realizan los cálculos que pueden resultar en un comportamiento adictivo y compulsivo. El estudio, publicado en ‘Nature Neuroscience’, muestran cómo la actividad neuronal en la corteza cerebral orbitofrontal y la corteza cingulada anterior regulan las elecciones.
Estos nuevos hallazgos podrían allanar el camino para desarrollar tratamientos más específicos para tratar desde el abuso de las drogas y alcohol, hasta los trastornos obsesivo-compulsivos. “Cuanto mejor comprendamos cómo es nuestra toma de decisiones en los circuitos del cerebro, mejor podremos dirigir el tratamiento, ya sea mediante la estimulación farmacéutica, mediante terapias de comportamiento o de estimulación cerebral profunda”, explica Jonathan Wallis, profesor asociado de psicología y neurociencia en la Universidad de Berkeley, e investigador principal del estudio.
Una mejor comprensión sobre cómo las personas con adicciones toman decisiones puede ayudar a eliminar parte del estigma de esta enfermedad, afirma Wallis. En el nuevo estudio, Wallis y sus colaboradores se centraron en la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior porque investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con daño en estas áreas del cerebro tienen problemas con las elecciones que hacen.
Aunque estas personas pueden parecer perfectamente normales, habitualmente toman decisiones que crean caos en sus vidas; una dinámica similar se ha observado en drogadictos, alcohólicos y personas con tendencias obsesivo-compulsivas. Para probar su hipótesis de que estas áreas del cerebro son los principales actores en la toma de decisiones, los investigadores midieron la actividad neuronal de monos macacos mientras jugaban a identificar imágenes, obteniendo jugo a través de una boquilla en sus bocas como premio.
Los animales aprendieron rápidamente qué imágenes entregan la mayor cantidad de jugo, lo que permitió a los investigadores observar cómo estaban haciendo los cálculos, y en qué parte del cerebro. El cerebro de los macacos funciona de manera similar a las de los seres humanos en la toma de decisiones básicas; el ejercicio fue diseñado para ver cómo estos animales sopesan los costos, beneficios y riesgos.
Los resultados mostraron que la corteza orbitofrontal regula la actividad neural, en función del valor de una decisión. Esta parte del cerebro permite cambiar fácilmente de la toma de decisiones importantes, tales como qué carrera estudiar o qué trabajo elegir, a la toma de decisiones triviales, como elegir entre tomar café o té.
Sin embargo, en el caso de los adictos y las personas con daño en la corteza orbitofrontal, la actividad neuronal no cambia en función de la gravedad de la decisión.
En cuanto a la corteza cingulada anterior, el estudio encontró que cuando esta parte del cerebro funciona normalmente, se aprende rápidamente si una decisión que se toma cumple con las expectativas; así, un alimento sienta mal, la decisión será no volverlo a comer. Sin embargo, en las personas con un mal funcionamiento de la corteza cingulada anterior, estas señales desaparecen, por lo que siguen tomando malas decisiones.
 Fuente: La Vanguardia


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jueves, 8 de agosto de 2013

Desintoxicación de alcohol, clínicas cita, jose maria fábregas pedrell

La siguiente entrada cuenta la visión de una persona que, habiendo superado sus adicciones en clínicas CITA observa la vida de otro modo más sano, positivo y entusiasta.



Tomando un té verde en la terraza de una bonita cafetería, en el medio de una preciosa plaza de un encantador pueblito llamado Agüimes. Aquí son las 10:30 de una soleada y calurosa mañana. A dos metros de mí, un par de hombres que han pasado toda la noche bebiendo, y continúan…. En casa, mi padre y su mujer durmiendo “la mona”. Ayer salieron un ratito a celebrar el carnaval.
Pienso que ahora vivo en otro planeta. Los dos metros que me separan de los hombres y su borrachera son como dos años luz de distancia que me alejan cada vez más de la persona que yo era.
Lo que me inquieta ligeramente en este momento es que hace diez minutos que ha abierto el museo de historia que hay justo a diez metros de donde estoy sentado, y tengo ganas de verlo… Cómo he cambiado, yo mismo me sorprendo. Porque lo que me gusta y me da placer en esta etapa de mi vida no tiene nada que ver con mi pasado de drogadicto y alcohólico.


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miércoles, 7 de agosto de 2013

MÉTODOS TERAPÉUTICO EN CLÍNICAS CITA DOSRIUS, PAE

La siguiente entrada detalla la última sesión de un tratamiento PAE en clínicas CITA

Hoy he hecho un último trabajo de PAE y el recorrido abarcaba desde mi inminente salida de CITA, este próximo sábado, hasta el futuro. Al final del camino estaba mi paz interior y Tara tenía que ayudarme a llegar a esa paz a través de los obstáculos. Tara simbolizaba la confianza en mí misma.
Al empezar con Tara el recorrido por los obstáculos, no he preparado bien las herramientas; he cogido sólo una cuerda pensando que sería suficiente, pero no ha sido así.
He abandonado a Tara en el slalom que simbolizaba a mis hermanos para coger la cabezada y no he visto que justo allí había un cubo con alfalfa, y, cuando he vuelto, Tara se lo había comido. Conclusión: No preparo bien mis herramientas para enfrentarme con mis hermanos, y, al intentar solucionar el error, abandono mi confianza y se me comen viva. Eso me hace pensar que yo no creo necesitar ayuda o preparación o herramientas para enfrentarme a los problemas y conflictos, que voy de sobrada, y es entonces cuando pierdo totalmente la confianza en mí misma. Y eso me lleva al pasotismo y al bloqueo, a la irresponsabilidad…
Cuando empiezo el recorrido, me doy cuenta de que hay más cubos con alfalfa repartidos por los obstáculos; no los había visto antes pero habían sido colocados a la vez que el primero. Eso me recuerda que en situaciones como éstas tengo déficit de atención, no sé si fruto de tantos años de beber o si forma parte de mi carácter. Al verlos, dejo a Tara atada un momento y pienso que debo parar y mirar antes de empezar para no encontrarme con problemas en el camino y retiro todos los cubos con alfalfa. Paso el puente, que simboliza a mi madre, sin problemas, pero no porque no existan sino porque he decidido no seguir enfrentándome con ella, aceptar que ya no va a cambiar y que, al intentar que me quiera como a mí me gustaría, no hago más que sufrir por lo que no tengo. Por eso he preferido, por mi estabilidad, aceptar a mi madre como es y dejar de enfrentarme a ello porque esto no me lleva a ningún cambio. Así que, de alguna manera, para mí no hay conflicto con ella porque he aceptado que lo hay y que las cosas son así, me gusten o no.
Quedaba la puerta, que simbolizaba la repetición de los patrones erróneos. Me doy cuenta de que hay otro cubo de alfalfa en la puerta, pero ya es tarde y Tara va directa a comer de él. En el intento de que no lo haga, una parte de la puerta cae. Tara se ha quedado atascada y me ha costado volver a recomponer la puerta y pasar por ella. Bueno, la lectura me deja un poco triste: sé que me va a costar no dejar que derriben mi confianza cuando llegue a mi casa, a los escenarios donde cometí tantos errores por la repetición inconsciente de patrones mentales, heredados o adquiridos desde hace mucho tiempo. Estos patrones mentales son fruto de pensamientos negativos que, a su vez, accionan sentimientos que me llevan al pasotismo y a la irresponsabilidad. En definitiva, mi mente puede quebrar mi confianza.
El quinto obstáculo era el slalom, que simbolizaba la relación y la comunicación con mis hermanos. He empezado bien, pero, a mitad de camino, Tara, que representaba mi confianza, ha tirado un cono y me he quedado bloqueada por un instante, lo que me recuerda que mis hermanos de alguna manera me anulan y entonces entro en bloqueo, balbuceo, lloro, no me salen las palabras y me siento incapacitada para reafirmarme y luchar por mí, pues me siento como una hormiguita que es aplastada por un bloque enorme.
Cuando me he desbloqueado, he decidido volver a pasar por el slalom para reafirmarme en mi seguridad, para decirme a mí misma que puedo con ellos, que no minarán mi confianza.
En la lectura final con Xelo y Luis, he reconocido que no me gustan las obligaciones, las imposiciones y que busco el camino fácil. No me cuesta enfrentarme a las dificultades si es por decisión propia, pero si esa obligación viene impuesta por el exterior, me rebelo contra ella aunque eso implique ir en mi contra. Básicamente, me cuesta enfrentar los problemas y, en vez de enfrentarlos, los aparto y lo único que hago entonces es aplazarlos, generándome un estado de inquietud que me lleva a la angustia porque sé que los problemas siguen estando ahí y que tengo algo pendiente que no quiero enfrentar y que no se marchará.
Pensar antes de hacer las cosas, de actuar, es también una de mis asignaturas pendientes, tiene que ver con el déficit de atención, con la impulsividad y que llevo también mucho tiempo actuando llevada por mi instinto más que por mi razón, no sé si porque desconfío de ella o porque tengo mucha facilidad para improvisar y mi tendencia siempre me lleva a dejarme llevar por la situación más que a dirigir mi acción teniendo en cuenta las posibilidades de que dispongo y las consecuencias de mis actos.



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martes, 6 de agosto de 2013

Terapia para adicciones en clínica CITA Dosrius

La siguiente entrada pone de manifiesto un caso de superación a las adicciones en Clínicas CITA.  


Ahora mismo estaba pensando en que me queda muy poco, menos de tres semanas, para cumplir los dos años de terapia.
Durante estos dos años sólo he fallado una vez a una cita con el terapeuta. Fué la segunda vez que veía a mi psico, consumí y no me presenté a la hora pactada. Desde entonces, y esto sucedió a mediados de junio de 2010, no he vuelto a consumir.
Me siento extraño ahora. Noto como una inquietud interior, como si llegaran los exámenes finales y ahora tuviera que demostrarme que he aprendido la lección y que he interiorizado los conceptos. He sido un buen alumno, aunque un poco travieso a veces. Pero sé que he hecho y que estoy haciendo lo que debo de la mejor manera que puedo.
Ahora ha llegado el momento de hacer un balance de la situación, de resituarme, de saber dónde estoy parado. Miro hacia atrás y me da vértigo. Han pasado tantas cosas en estos dos años…, ha sido tan intenso. A veces he pensado en tirar la toalla, otras veces he creído estar totalmente estancado e incluso he pensado que estaba retrocediendo en mi terapia. Pero me ha servido muchísimo ser constante, no faltar a ningún grupo, hablar de lo que pensaba y sentía, aunque tuviera miedo o verguenza, porque siempre había alguien que me escuchaba. Siempre he tenido alguna persona o personas que estaban atentos a mis palabras, practicando la escucha activa conmigo, y ha sido gracias a las demás personas, compañeros y profesionales, amigos, familiares, que yo he podido salir adelante y sacar fuerzas de donde no creía tenerlas.
Por todo ello, quiero daros las gracias a todos y a todas, algunos no lo verán porque no están en este grupo de Facebook, pero seguro que les llega mi agradecimiento.
Hoy soy más feliz que hace dos años, y lo que es más importante, soy mejor persona.


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lunes, 5 de agosto de 2013

superar los problemas con las drogas, clínicas cita

La siguiente entrada pone de manifiesto un caso de superación a las adicciones en Clínicas CITA.


Ahora mismo estaba pensando en que me queda muy poco, menos de tres semanas, para cumplir los dos años de terapia.
Durante estos dos años sólo he fallado una vez a una cita con el terapeuta. Fué la segunda vez que veía a mi psico, consumí y no me presenté a la hora pactada. Desde entonces, y esto sucedió a mediados de junio de 2010, no he vuelto a consumir.
Me siento extraño ahora. Noto como una inquietud interior, como si llegaran los exámenes finales y ahora tuviera que demostrarme que he aprendido la lección y que he interiorizado los conceptos. He sido un buen alumno, aunque un poco travieso a veces. Pero sé que he hecho y que estoy haciendo lo que debo de la mejor manera que puedo.
Ahora ha llegado el momento de hacer un balance de la situación, de resituarme, de saber dónde estoy parado. Miro hacia atrás y me da vértigo. Han pasado tantas cosas en estos dos años…, ha sido tan intenso. A veces he pensado en tirar la toalla, otras veces he creído estar totalmente estancado e incluso he pensado que estaba retrocediendo en mi terapia. Pero me ha servido muchísimo ser constante, no faltar a ningún grupo, hablar de lo que pensaba y sentía, aunque tuviera miedo o verguenza, porque siempre había alguien que me escuchaba. Siempre he tenido alguna persona o personas que estaban atentos a mis palabras, practicando la escucha activa conmigo, y ha sido gracias a las demás personas, compañeros y profesionales, amigos, familiares, que yo he podido salir adelante y sacar fuerzas de donde no creía tenerlas.
Por todo ello, quiero daros las gracias a todos y a todas, algunos no lo verán porque no están en este grupo de Facebook, pero seguro que les llega mi agradecimiento.
Hoy soy más feliz que hace dos años, y lo que es más importante, soy mejor persona.

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viernes, 2 de agosto de 2013

Clínica CITA Dosrius, tratamiento y métodos


El siguiente vídeo es una presentación de las instalaciones de la Clínica CITA Dosrius.
El director del centro, José María Fábregas Pedrell, cuenta con amplia experiencia en el tratamiento para la desintoxicación y deshabituación de adicciones de diferente naturaleza.




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miércoles, 31 de julio de 2013

Adicción, consuelo y soledad

Un cuento sobre la superación, la adversidad y la ayuda. Temas centrales dentro del difícil círculo de la drogadicción

Hola a todos:
Soy Juanjo (Alguien me llamó ayer “barbour yogui”, no sé quien es). Son las 7.30 h. de la mañana y aún no ha amanecido. La noche no es fría y en el cielo hay muchas estrellas. Mientras espero que Juanito se despierte, me preparo un café y abro el ordenador para escribir.


El caso es que mi amigo Albert nos habló ayer del compromiso y, cuando oigo esa palabra, me dan ganas de salir corriendo, pero salir corriendo. ¿A dónde? Si el compromiso fuera una fiera peluda tendría lógica escapar, pero… ¿cómo escapa uno de un concepto?
- Hola Juanito, buenos días.
- Hola amigo. ¿Qué tal ayer tu curso de profesores?
- Bien, estoy contento. Mucha gente y con ganas de hacer, pero le estoy dando vueltas al tema del compromiso. Albert nos invitó a que hoy, domingo por la mañana, declaremos en público a que nos comprometemos durante los nueve meses del proceso de formación y yo no sé qué me pasa con esto del compromiso que, de sólo de pensar en ello me mareo.
- Comprendo. Y es que pensar marea.
- Ya. Y con el compromiso, ¿por qué me inquieta esa palabra?
- Bueno amigo, lo primero es que “a palabra no es la cosa y, cuando una palabra nos inquieta, hemos de explorar la cosa.
- ¿Qué cosa?
- Veamos. Lo primero es preguntarte: ¿con qué te comprometerías sin dudas ni esa inquietud de la que me hablas? ¿Con que te comprometerías sin dudar ni un instante?
- Buffff, menuda lista te haría: Con mi felicidad, con la paz interior, con la alegría de vivir, etc.
- ¿Y con qué no te comprometerías nunca?
- Ja ja ja. También tengo una lista muy larga: Con la patria, con hacer yoga el resto de mi vida, con un dogma o filosofía, con lo que querré hacer en el futuro, etc.
- Bien. Ahora exploremos la naturaleza de aquello con lo que sí te comprometerías y de aquello con lo que no. Por lo visto, sí te comprometerías con aquello que se siente (felicidad, paz interior, etc,) y no te comprometerías con los “objetos” (patria, dogma, futuro, etc)
- ¿El futuro es un “objeto”?
- Claro… ¿O puedes tú sentir tu futuro?
- Si pienso en él, sí.
- Eso no es sentir, tú mismo lo has dicho “pienso”.
- Entiendo. Quieres decir que puedo comprometerme sin problemas con lo que no es un objeto sino más bien un contenido.
- Eso parece, pero exploremos un poco mas: Si te comprometes con ir mañana a la playa, ¿por qué crees que eso te hará sentir bien? ¿Qué sucede?
- Que, como llueva, tendré un problema.
- En otras palabras, ¡¡¡pierdes tu libertad!!! Pero, ¿y si el compromiso fuera sentirse bien con playa o sin ella? ¿Perderías también esa libertad?
- ¡¡¡Ostras, Pedrín!!! Es verdad. Comprometerme con lo que se siente no me da miedo. Es el compromiso con un objeto lo que me pone esa camisa de fuerza que no me deja respirar.
- Pues ahí tienes tu compromiso: Dejo atrás el compromiso con las cajas (objetos) y acepto el compromiso con los contenidos (lo que se siente) Que es lo mismo que decir: Dejo atrás el tiempo (toda caja opera en el tiempo) y me comprometo con el ahora (siempre que uno siente es ahora)…Amigo mío, recuerda que el valor predominante en tu vida es la libertad.
- Juanito, te quiero mucho. No sabes cuán a menudo me rescatas de la oscuridad. ¿Cómo podemos formular una propuesta de trabajo con este tema?
CONSUELO Y SOLEDAD “COMPRAN MISO”
Consuelo y Soledad eran dos mujeres jóvenes y rebeldes. Cuando ya tenían fijada la fecha de sus bodas y apalabrado el viaje de novios al típico Caribe, ¡¡¡zas, se dieron el piro!!! ¡¡¡Qué tías!!!
Sus familias estaban muy preocupadas. Decían: “¿Y qué hacemos ahora con los vestidos de novia, con el viaje a Cantipicun, con el ático dúplex y sus 60 años de hipoteca? ¡¡¡Qué lío!!!
Soledad y Consuelo eran conscientes de la preocupación de sus familias y también de que a los que iban a ser sus maridos les debían estar saliendo telarañas en el altar. ¡¡¡Egoístas!!!
El papá de Soledad, el Sr. Justo Destino, escribió una dolorosa carta a su hija en la que decía: “Hija mía, a tu madre y a mí nos estás matando a disgustos. No entendemos esa actitud. ¡¡¡Sólo piensas en ti!!!
La mamá de Consuelo,la Sra. DoloresCrónicos, llamó por teléfono a su hija y le dijo: “Haz el favor de atender a tu compromiso, vuelve, cásate y paga tu hipoteca. ¡Haz las cosas como Dios manda!
Pero Soledad y Consuelo no querían el compromiso. Ni la boda, ni el viaje a Tipicun, ni el ático dúplex con su sexagenaria hipoteca ni nada de nada. ¡¡¡Que no queremos compromisos, caray!!!
Las familias de Soledad y Consuelo estaban tan dolidas, los que iban a ser sus maridos tan cabreados, y el banco de las hipotecas tan molesto…¡¡¡Y eso que con la hipoteca regalaban una olla!!!
El caso es que esas chicas se vieron obligadas a irse lejos de sus entornos, a construir una nueva vida en algún lugar nuevo, a recomenzar otra vez. ¡¡¡Cualquier cosa antes que el compromiso!!!
Y se fueron a vivir al Chapazonas, una selva lejana y remota, donde nadie las presionara a hacer lo que no querían; un lugar sin leyes ni formas, muy, muy lejos. ¡¡¡Bastante mas allá de Badalona!!!
Llegaron a un pequeño poblado llamado Nohhay Nippan y se alojaron en la única posada de aquella modesta aldea: la posada Nikamas Nikomes. ¡¡¡Lo que hay que hacer para ser libre!!!
Buscaron trabajo en la única tienda de la aldea, el bazar Komida Nohhay, y pidieron consejo sobre el compromiso al sabio de la comunidad, el Chamán  Nomhe Komunchusco. ¡¡¡Que flaco era!!!
El Chamán les dijo: “El compromiso es lo único que da sentido a una vida”. Soledad y Consuelo lloraron a solas y desconsoladamente. Mientras lloraban y lloraban decían: “¡¡¡Ke hambre tenemos!!!”
El caso es que, como todo el mundo hablaba del compromiso, las chicas comenzaron a sentirse extrañas por rechazarlo. De hecho, se preguntaron: ¿Seremos malas?
Y buscaron cosas con las que comprometerse: El mono autóctono del Chapazonas llamado Nokomiayer; el partido político de la aldea, el KKY (Kierokomerya), etc. ¡¡¡Na de na!!!
También intentaron comprometerse con el cambio climático y la preservación del árbol Chapazónico Nifrutostengo y con el movimiento feminista Sikomiera Kebien. ¡¡¡Nada, no funciona!!!
Tras varios años de darse de bruces con el intento de comprometerse, dijeron: “Por lo visto lo del compromiso no va con nosotras, así que a partir de ahora ¡¡¡que se comprometa su padre!!!
Llegó una terrible hambruna al Chapazonas. Si había poca comida habitualmente, ahora sólo quedaban unos pocos sacos de sopa de miso deshidratada. Y hacerse con ellos era difícil. ¡Qué hambre!
Tanta hambre tenían Soledad y Consuelo, tan cansadas estaban de buscar algo de miso, que al final optaron por desplazarse a otras aldeas buscando el preciado miso. ¡¡¡Hay que comer!!!
Y Soledad y Consuelo viajaron por toda la Chapazonía, muertas de hambre, mientras decían a voz en grito: “Compro miso, compro miso, compro miso” ¡¡¡Y se comprometieron con comer!!!
- Amigo, cuando uno “baja a tierra”, es decir, cuando uno contacta con sus verdaderas necesidades, aparece de una manera natural el compromiso. Dicho de otra manera, comprometerse con algo que no sea una necesidad tuya sino “algo que crees que debieras” es la mejor manera de perderse.

- Gracias Juanito. Entonces podríamos decir que lo primero sería localizar aquellos valores que son absolutamente necesarios en mí para vivir. Y, por el solo hecho de sentir esos valores, aparecerá de un modo natural el compromiso. Uuuuuyyy, qué miedo.



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La adicción y el deseo

Es cierto que determinados rasgos de personalidad aumentan las probabilidades de desarrollar una adicción. Por ejemplo, si un individuo es tímido y vergonzoso de forma angustiosa, y una droga en particular lo hace sentirse más distendido y sociable, es muy probable que quiera usarla una y otra vez, con lo que se pondrá en marcha el proceso adictivo.


Es fácil pensar que el rasgo de personalidad en sí es lo que causa la adicción, pero en realidad el problema es mucho más profundo que eso. El malestar interior que nos hace tan vulnerables a la adicción puede estar originado en nuestro sistema de creencias. Este sistema de creencias que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo en general, determinan en gran medida nuestra conducta.

Lamentablemente, los tipos de creencias que hacen a la persona vulnerable a la adicción están muy difundidos hoy en día. Por ejemplo, si muchas personas en una sociedad creen que la imagen es más importante que ser autentico, entonces la persona que no se ajusta a esa imagen de moda sentirá que no está a la altura de las circunstancias. Esta creencia angustiosa se puede convertir en un trampolín a la adicción.

Otras creencias adictivas generan una mentalidad proclive al arreglo rápido: una obsesión por el poder, el control y la gratificación inmediata. Esta mentalidad induce a optar siempre por el arreglo fácil, rápido y a corto plazo para cualquier problema, aun cuando no sea una buena solución, sino una forma de escape o que genere incluso más problemas en el futuro.

 El sistema de creencias adictivo.


 Las creencias no suelen ser del todo conscientes, es decir, no se las dice uno mismo y en voz alta, sino que pueden verse si se mira con atención, en ciertos detalles de nuestra manera de hacer las cosas.
Yo debería ser perfecto, y la perfección es posible.

En nuestra sociedad y en nosotros,  se encuentra arraigada la creencia de que se puede ser perfecto, o al menos estar muy cerca de serlo. Si de verdad creemos en una idea como esta, inevitablemente fallaremos, ya que no es posible cumplir con un mandato semejante.
Esta búsqueda de perfección: el trabajo perfecto, la imagen perfecta, el cuerpo perfecto, etcétera, fomenta un gasto de energía completamente vano y configura una situación en donde la frustración está en primer plano.

Nos vemos de este modo, impulsados a perseguir la ilusión que producen los ejercicios físicos incontrolados, las compras compulsivas, la adicción al trabajo, el consumo de cocaína.
Perseguimos la ilusión aunque solo dure lo que dura la euforia de la cocaína, o del estreno de una nueva prenda de ropa o el elogio del jefe.

 Yo debería ser todopoderoso.

Las personas vulnerables a las adicciones tienen también cierta idea de poder algo engañosa. Creen, íntimamente, que pueden controlarlo todo, a sí mismos y a los demás.
Esta ansia de control precipita a las personas al consumo, ya que la mayoría de las nuevas drogas generan una sensación muy marcada de control y poder.

De alguna manera, el consumo funciona en este caso para poder sostener esa ilusión de control, y de algún modo, cancelar la ansiedad o angustia que produce la sensación de pérdida de control sobre las cosas. Teniendo en cuenta que los adictos, efectivamente, han perdido el control de gran parte de su vida, la necesidad de consumo se multiplica de modo exponencial.
Esta es la paradoja de las drogas que tienen esta función, fomentan una ilusión de control cada vez mayor, mientras por el otro lado, lo que realmente producen es una caída de las posibilidades de una persona de influir sobre el destino de su vida.

 Yo siempre debería conseguir lo que quiero.

Como los niños, los adictos aborrecen los límites.

Se pierden de vista completamente las consecuencias que puede traer el consumo, se deja de pensar en el futuro y solo se ve el placer que se puede obtener aquí y ahora.

Una práctica como esta, debe estar basada en la falsa creencia de que no hay límite al goce de los objetos o las sustancias.

De forma paradójica, es nuestro rechazo a los límites lo que nos empuja a una vida de búsqueda permanente de gratificaciones. No hay descanso, siempre se necesita tener un poco más, conseguir más, ser más.

En un mundo sin límites, nunca puede haber “bastante”. La creencia en lo ilimitado promueve la adicción.

 La vida debería estar libre de dolor y no requerir ningún esfuerzo.

Esta creencia se encuentra en el núcleo del modo de pensar adictivo. Sin se insiste en evitar todo dolor emocional, en sentirse bien todo el tiempo, tendremos que buscar modos de evitar la realidad, de escapar de nuestro estado de ánimo.

 Tiene cierta ironía el consumo, ya que a través de intentar resistirse a sentir dolor es cuanto más se sufre. Porque ¿no es acaso la adicción un modo de resistirse a sentir dolor y que sin embargo genera mucho más sufrimiento del que podrían haber causado los dolores originales?

Negarse a afrontar el dolor tiene como consecuencia una pérdida de libertad. Cada vez que surgen sentimientos penosos, buscamos automáticamente evitarlos, tomando un trago, comprando cosas, etcétera.

 Yo no soy bastante.

Probablemente, ninguna otra creencia es más dolorosa y eficaz que esta para promover una adicción. Conduce a un absoluto rechazo de sí mismo y a una dura conclusión, no valgo nada y por lo tanto, no merezco ser querido.

Esto no se lo dice el adicto de manera explícita, sin embargo se deja leer en diferentes dichos y conductas. Por ejemplo, no sirvo para nada, soy malo, egoísta, tonto, etc.

Estas creencias producen una profunda inseguridad que lo llevan a intentar, por cualquier medio, compensar esa falta. Es frecuente encontrar casos de inhibición social por inseguridad, que cuando se combinan con consumo de alcohol genera una exagerada socialización, produciendo finalmente el rechazo.

 Estos son algunos de los sistemas de creencias que están en la base la personalidad adictiva. En la segunda parte de este taller, veremos de qué se trata la personalidad adictiva en sí.


[1] Taller basado en el capitulo 5 del libro Querer no es poder, de Washton y Boundy. Ed. Paidós. Madrid 2011.

Puedes encontrarnos en la página web de Clinicas Cita 

lunes, 29 de julio de 2013

Alejarse de las drogas

Me llamo Miguel y soy heroinómano… no practicante. Ya llevo veinte años sin tomar drogas y lo he conseguido gracias a mi decisión de no hacerlo. Que lo haya conseguido se lo debo también a las herramientas y a la ayuda que recibí en CITA. Sin embargo, hay más, mucho más. No tomar drogas está bien, pero lo que me enseñaron en CITA ha resultado ser transcendental en mi vida. Cuando estaba allí, no era capaz de verlo, pero, con los años he comprendido que mi vida ha sido intensa, plena y feliz gracias a lo que allí pude aprender.

Los profesionales de la clínica son gente muy lista. Ellos sabían que la única manera de sacarme de las drogas era arreglar aquello que me conducía a ellas. De modo que arreglaron mi interior, me arreglaron la vida. Y éste es un regalo que hoy quiero devolver.
Permitidme pues que os cuente mi experiencia.
A los diecisiete años probé los porros y me parecieron la solución. Solución a mi malestar, solución a mi desasosiego, solución al problema de relación con los demás. El precio que pagué fue tirar mi vida por el retrete. Pasé a estudiar lo justo para evitar que me echaran del colegio. Y así pasé varios años hasta que probé la heroína. Por aprensión, nunca llegué a inyectármela, pero en la heroína encontré refugio, placer y bienestar. Y en la euforia de aquel descubrimiento, se la di a probar a mi hermano Pablo, quien, como yo, se enganchó inmediatamente y por los mismos motivos: una infancia de malos tratos, unos padres ausentes y la facilidad de obtener dinero en casa.
La muerte de mi padre me hizo daño, pero muy poco de aquel dolor pudo aflorar por la anestesia que me procuraban las drogas. Por supuesto, el dolor estaba ahí y saldría en cuanto pudiera volver a recuperar mis sentimientos.
En septiembre de 1989, después de 5 años de consumir drogas y habiendo ya tocado fondo, fuimos a conocer CITA. Yo ingresé aquel mismo día y mi hermano ingresaría poco después. Después de un mes de tratamiento, pedí irme voluntariamente. Echaba de menos colocarme y aún me quedaban algunos barcos por quemar. En febrero del 90, ya había quemado todas las naves y no quedaba otro camino que reingresar, de modo que volví a CITA. Pero volví a meter la pata y me salté algunas normas. Me sancionaron durante un mes y me dijeron que, o me ponía las pilas o me tendrían que echar. Fue en ese momento, no antes ni después, sino justo entonces, cuando tomé la DECISIÓN. Sí, decisión con mayúsculas, pues comprendí que me encontraba ante una bifurcación de caminos. Por un lado, mi vida ya estaba en el retrete, tan sólo había que tirar de la cadena, seguir con la actitud yonki y vivir en la calle o en la cárcel o encontrar la muerte. Del otro lado, había una vida. Y ese fue el camino que escogí. Así de simple, decidí no tomar más heroína, pero también decidí aprovechar el tratamiento, pues ese era el camino.
El camino era una mierda, duro como no os podéis hacer una idea. La base de la estancia en CITA es ponerse en juego, o sea, ser transparente, hacer y decir lo que se siente y se piensa. A cambio de esa apertura, hay dolor, mucho dolor. El dolor de ver tus mierdas, el dolor de enfrentarte a tus miedos, paranoias y tonterías. Luego, las terapias, incluidas las terapias de grupo, donde la ayuda de los compañeros es darte caña en tus errores. La letra con sangre entra, ¿no? Yo en eso fui un privilegiado, ya que contaba con mucha gente para darme caña, mucha, mucha. Estaban aquellos a los que les caía mal por los pasotes que me di al principio. También estaban los amigos de mi hermano que, veteranos ya, tuvieron el buen gesto de ayudarme… dando caña, claro.
Bueno, no quiero hablar mucho de mi tratamiento sino de lo que vino después. Tan sólo señalar que tuve un tratamiento intensivo y muy aprovechado por mi parte. Eso es lo importante. Siempre he considerado que, en mi vida, lo único que terminé, lo único que hice bien, fue mi tratamiento. Para mí, pues, es un orgullo decir que soy heroinómano, pues me resulta sinónimo de triunfador, de combatiente, de victorioso.
Sin embargo es mucho más. Además de la batalla ganada, he pasado por CITA. He pasado por más de diez horas de terapia diaria durante 15 meses. ¿Os lo podéis imaginar? ¡¡Es un lujo!! Es un lujo tener terapia. Todo el mundo la necesita, pocos la tienen, menos aún se paran a mirar en su interior. Vivimos en un mundo acelerado, se vive deprisa y a nadie le gusta sufrir, de modo que las inseguridades, los problemas de personalidad y de relación, quedan enterrados en el día a día.
Es por eso que yo me siento afortunado. Veo que, al conocerme a mí mismo, tengo absoluta facilidad para relacionarme con los demás. Así pues, disfruto con la gente y la gente disfruta conmigo. Estoy tranquilo y sin complejos, me siento feliz de tener sentimientos y sensaciones, puedo mirar en mi interior y disfrutar de lo bueno y de lo malo, sabiendo que soy yo. No hay nada mejor que esto.
Gracias a ese conocimiento, he podido llevar una vida coherente conmigo mismo. No ha sido fácil y he tenido fracasos. He pasado por dos matrimonios y seis empresas, además de cuatro o cinco trabajos por cuenta ajena. Conozco mis debilidades y mis fortalezas. Sé dónde tengo talento y sé cuándo busco refugio. Esto es muy importante, porque no he dejado de ser heroinómano, es decir, de intentar refugiarme frente a la vida.
Y como refugio me han servido el alcohol, los porros, las mujeres, la tele, los videojuegos, un libro, que sé yo. El caso es que no puedo engañarme a mí mismo porque nada de eso me llena. Tan sólo es perder el tiempo, posponer el enfrentarse a la realidad y, la verdad, con los años ya no admito perder tiempo. Vencer nuestros miedos es lo que te hace avanzar y crecer. Reconocer tus sentimientos, estar bien con uno mismo, vivir de acuerdo a como uno es, eso es la libertad.
Aún tengo más cosas que decir. Tienen que ver con la muerte y con el tratamiento. He visto la muerte y la he visto de cerca. Y yo quiero vivir. ¿Y vosotros? ¿Queréis morir? No, ¿verdad? Seguro que queréis disfrutar del amor, de las risas, de la admiración de los demás y de tantas otras cosas, aunque sin olvidar que el desamor, el sufrimiento o el llanto también forman parte de la vida. Todos vosotros habéis elegido vivir y os espera una vida guapísima, seguro. No perdáis esta perspectiva. Por mucho que ahora os sintáis mal, es pasajero.

Ese es mi mensaje: la vida es bella aunque duela. Lo que no te mata te hace más fuerte. El tratamiento os permite dejar la droga, pero también os da alas y muy poca gente las tiene. Por favor, tomadlo en serio, arriesgaos, no temáis al dolor y no os refugiéis. Afrontar las cosas os hace mejores, aunque, por supuesto, las ganas de refugiarse no os abandonarán el resto de vuestra vida. Somos heroinómanos, ¿vale? Y a mucha honra.

Puedes encontrarnos en la página web de Clinicas Cita 
Publicado originalmente en http://www.clinicascita.com/blog/index.php/la-unica-manera-de-dejar-las-drogas-era-arreglar-aquello-que-me-conducia-a-ellas/